[Opinión] La pesadilla distópica de Hanke y el futuro del Metaverso: la realidad extendida

John Hanke (CEO de Niantic) lo tiene claro: el futuro del Metaverso está en el uso de la Realidad Aumentada; y no en el Metaverso que nos promete Zuckerberg y que nos alejaría del mundo real para meternos dentro de un mundo 100% virtual. Para él, la visión del CEO de Meta no es más que una «pesadilla distópica». ¿Conseguiremos reconciliar ambas visiones en un futuro común?

Fotografía propiedad de WIRED

Hanke lo decía en una nota de prensa en agosto del año pasado y volvía a incidir en esa idea en noviembre en una entrevista para WIRED: “(el Metaverso) nos aleja de todo aquello que nos hace felices como seres humanos. Hemos evolucionado biológicamente para estar presentes con nuestros cuerpos y para estar fuera, en el mundo real. El mundo tecnológico en el que hemos estado viviendo, y que ha aumentado con la COVID, no es saludable. Hemos cogido malos hábitos – los niños pasándose el día jugando a Roblox o a cualquier otra cosa. Y extrapolar eso diciendo “Ey, esto es genial. Vamos a multiplicarlo por 10”, es algo me asusta de verdad”.

Puede sonar catastrofista, pero Hanke no es el único que tiene esta idea sobre el Metaverso y lo que puede traer consigo. Cada semana, me encuentro con distintas personas que afirman tener miedo de este futuro, de que nos desapeguemos de lo que significa ser humano, de cómo se podrá poner barreras a la que parece ser la revolución digital definitiva.

Ahora bien, también os digo que estas mismas personas comparten la mayoría de sus preocupaciones con respecto a la Realidad Aumentada. “¿Qué pasa si me hackean las gafas y me hacen creer en una realidad que no existe?”, “¿Vamos a estar rodeados de anuncios interactivos y en 3D que nos van a dificultar la visión?”, “¿La realidad aumentada solventa necesidades reales de las personas o es fruto del disfrute y de querer ir más allá de lo necesario?”.

En definitiva, las inquietudes son compartidas elijamos una meta-realidad u otra. La visión de Meta (que también entrará en la Realidad Aumentada en los próximos años) o la visión de Niantic.

Sin embargo, hay una cosa que suele ser común en las charlas didácticas que estoy empezando a dar a distintas empresas: cuando hacemos juntos un viaje mental al futuro y nos imaginamos un día cualquiera en nuestras vidas con visores de VR y gafas de AR de última generación a nuestro alcance, al final es la realidad aumentada (o mixta) la que suele salir ganando. Al menos en cuanto a tiempo de uso diario o cotidianidad, porque no pasa lo mismo en cuanto a cantidad de experiencias, donde hay un empate técnico.

La gente se imagina las futuras gafas de AR para ver una televisión gigante en su salón, para tener más monitores en su ordenador, para tener a un entrenador virtual que les acompañe a hacer deporte en la calle, en el gimnasio o en sus casas; para ir de un sitio a otro acompañados de Google Maps en sus visores, para echar un vistazo al menú en la mesa de restaurante con platos digitales hiperrealistas, para aumentar su experiencia en tiendas y supermercados, para ver arte en 3D mientras pasean por Gran Vía… La imaginación al poder. Una imaginación que, si evaluamos en su conjunto, puede cubrir perfectamente todas las horas del día.

En cambio, cuando piensan en la realidad virtual suelen salir experiencias más limitadas en el tiempo al tener que aislarse por completo de lo que sucede en su entorno: los videojuegos, los deportes tipo exergaming (combinan gamificación y ejercicio), el entretenimiento – con teatro, documentales y películas inmersivas, eventos, conciertos y deportes en directo -, las redes sociales virtuales, la educación con simulaciones digitales, el turismo virtual… En definitiva, si bien es cierto que se trata de experiencias más acotadas en nuestra rutina, tenemos ante nosotros una lista no menos larga que la anterior.

¿Podemos decir entonces que la reconciliación entre ambas tecnologías es posible? ¿Porque hablar del Metaverso virtual de Zuckerberg o del “Metaverso del mundo real” de Hanke cuando podemos hablar del Metaverso Extendido?

Un Metaverso en el que seremos nosotros los que elijamos qué experiencias tenemos en la vida real, de cuáles disfrutamos con algún tipo de soporte digital que las mejora (realidad aumentada) y cuáles queremos experimentar al 100% en realidad virtual, huyendo momentáneamente (no más de lo que lo hacíamos antes cuando entrábamos en un cine) de nuestro entorno físico.

Algo así como tener un móvil y un ordenador y terminar asociando unos usos concretos a cada uno de los dispositivos. Sin generar una batalla innecesaria sobre si alguno de los dos debe morir para que el otro triunfe.

Porque no tengo claro quién ganará la batalla por el Metaverso entre empresas, visores y utilidades. No tengo claro qué porcentaje de uso y de ganancias económicas se llevarán la VR o la AR (porque no nos olvidemos de que, como todo en la vida, esto va también de generar dinero).

Pero lo que si tengo claro es que la realidad, tal y como la conocían nuestros antepasados, hace mucho que ha muerto; que la realidad extendida está aquí para quedarse. Llegó en su día con Internet y seguirá aumentando el territorio conquistado gracias al resto de tecnologías que, como la realidad virtual y la aumentada, están apunto de experimentar su propio Big Bang.

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